Belén Strada: enfermería, humanismo y el desafío de formar al cuidador del mañana
Belén Strada, Licenciada en Enfermería, siempre supo que lo suyo era comprender el cuerpo humano: “Siempre me interesó el funcionamiento del cuerpo humano, sus conexiones y qué pasaba cuando enfermaba”. Pero más allá de la ciencia, la atrajo el “acto de acompañar a la persona en su enfermedad”, una vocación profundamente humana.
Los primeros pasos y un nuevo comienzo
Sus inicios en la docencia fueron en Entre Ríos. Trabajó en la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud de la UADER y en la Facultad de Bioingeniería de Oro Verde. “Me sentí frente a un gran desafío”, confiesa, sobre todo por la diversidad de sus alumnos: “Personas de todas las edades y de todo tipo de contexto cultural. Algo totalmente nuevo”. Hasta entonces, su trabajo era con pacientes y sus familias, con “objetivos distintos”.
Su llegada al Instituto 20 fue una vuelta a empezar. Al
regresar a San Justo, buscó seguir haciendo docencia. “Expectativas:
todas”, dice, porque implicaba “volver a insertarme en un ámbito de
trabajo nuevo, después de muchos años de estar en ámbitos conocidos. Volver a
empezar de cero como docente”.
El corazón de la enfermería: Humanidad y carisma
Para Belén, los objetivos para sus estudiantes de enfermería
van más allá de las buenas notas y el conocimiento teórico. Es crucial que
desarrollen “capacidades humanas, de acompañamiento, de respeto”,
porque, según observa, “hace algunos años se ve en enfermería: la falta de
humanidad y carisma por el prójimo”. Subraya con firmeza: “El cuidado
con saberes teóricos pero sin carisma no tiene sentido”.
La enfermería, explica Belén, es “una carrera
primordial dentro del equipo de Salud”. Reconoce el avance tecnológico,
pero insiste en que el cuidado genuino es irremplazable: “El cuidar al
otro, administrar un tratamiento y acompañar a la familia en procesos de
enfermedad no lo podría hacer nadie más que un ser humano”. Por eso
reitera la importancia vital de “que mantengan su humanismo ya que no les servirá
de nada ser excelentes colocando un inyectable, o sacándose 10 en los exámenes
si después no mantienen su ética en sus actitudes”.
Actualización y desafíos cotidianos
Belén se mantiene al día con ofertas de formación virtual de
la provincia, y con la lectura de bibliografía educativa de otras provincias y
de otros países, buscando “mejorar y aprender nuevas estrategias”.
En su rol como coordinadora, sus desafíos pasaron por
“aprender la dinámica de funcionamiento de la institución, incorporar
nuevas maneras de trabajar, nuevos compañeros”. Afortunadamente, no fueron
desafíos negativos, pues se sintió “acompañada en el proceso”.
Reconoce que, como en todo trabajo, hubo “irregularidades
detectadas”, y fue clave el apoyo institucional para gestionarlas,
requiriendo “mucha paciencia”. También ha dedicado tiempo a
“varias charlas” con los estudiantes debido a situaciones interpersonales.
El valor del aula y un deseo para el futuro
Sus momentos preferidos son: “Compartir parte de las
clases con ellos”. Con permiso de los docentes, Belén entra al aula y se
sienta con los estudiantes, observándolos en clases teóricas o de simulación.
“En esas clases veo cómo se desenvuelven, cómo hablan, cómo son con sus
compañeros”, es un momento clave para ella.
En cada interacción, Belén Strada reafirma su convicción: la
enfermería es una profesión de conocimiento, sí, pero sobre todo de profundo
humanismo.