Juan Pablo Gaido. Jefe de Sección Tec. Sup. Gestión de las Organizaciones

Un camino de la comunicación a la educación para inspirar mentes críticas

 

En esta entrevista, Juan Pablo Gaido, comunicador social y docente en el Instituto N° 20, comparte su recorrido desde el periodismo hasta la docencia, revelando cómo la comunicación se convirtió en el eje de su vocación. Con una visión crítica y actualizada sobre los cambios vertiginosos en el mundo comunicativo, Gaido destaca la importancia de formar estudiantes capaces de analizar el contexto en el que se desenvolverán, adaptándose a escenarios inciertos.

¿Cuál es tu profesión y qué te llevó a elegir esa carrera?
 Soy comunicador social. Al terminar la secundaria dudé entre carreras vinculadas a la química y la matemática o a la comunicación y la literatura. Finalmente elegí Comunicación Social porque era el área que más me apasionaba y la que más oportunidades de estudio encontraba en Santa Fe

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en la docencia?
 Llegué a la enseñanza de manera azarosa. Tras recibirme trabajé en medios, pero me ofrecieron dar clases en una escuela rural y acepté. De un día para el otro ya estaba dando clases. Luego pasé por varias escuelas hasta llegar en 2016 al Instituto N° 20, donde sigo trabajando y terminé dedicándome de lleno a la docencia.

¿Qué te motivó a unirte al Instituto N° 20?
 Siempre lo observé con mucho interés por su prestigio, cantidad de carreras, docentes y estudiantes. Me anoté en los escalafones y tuve la suerte de ser llamado. Los cambios de planes de estudio me favorecieron porque incluían comunicación.

¿Cuáles son tus objetivos para con los estudiantes?
 Que sean críticos del escenario comunicativo. Lo que antes cambiaba en décadas hoy cambia en meses, por eso necesitamos una mirada más metadiscursiva. La capacidad de pensar críticamente es lo que perdura.

¿Qué importancia tiene hoy la tecnicatura de la cual es jefe?
 “TSGO”, como la conocemos en los pasillos, forma profesionales para organizaciones públicas, privadas y del tercer sector. Es dinámica, elegida en la zona y tiene mucho potencial de crecimiento.

¿Alguna experiencia memorable?
 Hicimos producciones comunicativas como podcasts y crónicas, visitas a empresas y proyectos que trascienden el aula. Eso motiva a los estudiantes y los desafía.

¿Cómo te mantenés actualizado?
 Estudiando y capacitándome en las propuestas ministeriales y en posgrados, siempre explorando el vínculo entre lectura, escritura, comunicación y educación. Lo que aprendí en 2001 quedó obsoleto, por eso hay que seguir formándose.

¿Qué desafíos enfrentás como jefe de sección?
 Generar espacios de diálogo entre docentes y alumnos para anticiparse a los conflictos. Los estudiantes no son un número; buscamos acompañarlos en sus distintas realidades.

¿Momentos preferidos y deseos?
 Mis momentos favoritos son cuando alguna actividad nos permite reflexionar y cuando, en las carreras docentes, podemos trabajar la lengua como objeto de deseo: leer, declamar y llegar a la narración oral. Es emocionante ver el progreso de los estudiantes a fin de año. También disfruto mucho el intercambio con mis compañeros y el nuevo espacio de trabajo, que es muy agradable y motiva a venir al instituto.

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